|
Resumen:
|
"No conozco detalles prácticos de la vida del teatro chileno durante los años de la Dictadura, pero me imagino algo parecido a lo que ocurría entre nosotros. Padecíamos una censura previa, doble y obligatoria, a la que ni siquiera podíamos someter nuestros textos, una vez escritos, para conseguir un dictamen que, en caso de ser favorable, facilitara nuestras gestiones ante las empresas teatrales. Era preciso presentar proyectos concretos, con indicación de empresa, actores, local y fecha aproximada del estreno. ¿Y cómo una empresa iba a asumir el riesgo -tratándose de autores decidida y públicamente hostiles al franquismo- de poner en marcha una producción que probablemente no iba a ser autorizada?"
|